sábado, agosto 23, 2014

Mortalidad


A la dança mortal venid los nascidos
que en el mundo soes de qualquier estado;
el que non quisiere a fuerça de amidos
facerle e venir muy toste parado.
Pues ya el freire vos ha pedricado
que todos vayais fazer penitencia,
el que non quisiere poner diligencia
por mi non puede ser más esperado

(Danza Macabra. Teatro medieval)


La semana pasada ha sido la semana de la muerte, desde la muerte mediática de Robin Williams, que impacta porque ha sido y seguirá siendo uno de mis comediantes de referencia, siguiendo con la muerte de Sarbelio Henríquez, que duele por  lo repentina, por sus 29 años, por todos los proyectos que faltaban, por su sonrisa inconfundible, por toda la gente que lo echa de menos; hasta la tristeza compartida por la muerte de la madre de mi querida amiga Ana Mercedes y la más reciente, la de ayer, de Mamá Mariíta y sus 108 años de vivencias y el amor profundo de su familia, esas muertes de nuestros mayores que llenan el corazón de tristeza pero que se aceptan como parte esperada de la ruta de la vida.
Y entre tanta muerte, que no son las estadísticas diarias, impersonales, frías, de la violencia nuestra de todos los días, sino fechas que marcan la partida de quienes han sido parte de nuestras historias personales, uno vuelve a caer en la cuenta que somos, como nuestros ancestros lo sabían, un grano de polvo cósmico en la inmensidad del universo, del tiempo, de la vida, aunque los ancestros digan también que el tiempo y el espacio no existen.
La vida viene a ser entonces un álbum de momentos, en el que minuciosamente coleccionamos historias para poder revisarlas entre nuestro último suspiro y el paso a lo desconocido que tanto nos incomoda, digo yo que por falta de confianza;  y nada define tanto nuestra humanidad como ser conscientes de nuestra propia mortalidad.
La muerte es esa forma nuestra de medir la vida, la urgencia que rige nuestros apetitos y desesperanzas y por mucho, el ángel guardián del arte. Personalmente creo que fuera de excusas, hacemos arte para distraernos de nuestra mortalidad y para tal vez, en una de esas, despistar a Las Parcas, que son nuestras mejores musas desde el gran Nezahualcóyolt  hasta las sombrías barracas de Terenzín; hacemos arte como memoria de lo irrecuperable y como olvido de nuestra mortalidad, como luz cenital sobre lo que sería si fuéramos inmortales, como intento de ser más grandes que nuestra limitada vida.
Cada quién lidia con la muerte con el capote que mejor maneja. Yo por caso, evito los funerales, no opongo resistencia a la tristeza y escribo cualquier tontería que se me venga a la cabeza, como digamos, esta entrada de blog. Porque aunque uno sepa que la vida y la muerte son alternancias, una espiral con ciclos que acaban para volver a comenzar, esa sensación de mortalidad, el transitar entre lo efímero y saber que cada momento se habrá ido para siempre, es lo que nos permite buscar la poesía de las cosas  para extraer  la inmortalidad que anhelamos, o en palabras del poeta-rey de Texcoco:

¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos    

Nezahualcóyolt.-                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

sábado, agosto 16, 2014

99 monos

Mi compusita tronó del todo y no puedo usarla, así que hoy tengo puntos y apartes, pero me muero de la preocupación por saber si mi pobre compañera de aporreos verbales será capaz de salir de esta. En fin, que hay que escribir la entrada de esta semana.
He vuelto a mi viejo vicio de leer en los buses y gracias a Ana Mercedes, he vuelto a una idea que hizo que tenga límites personales como llevar la basura en mi bolso hasta encontrar un basurero, no comprar en los puestos de las aceras y otras tantas que  en ocasiones abandono por estos apuros y pesares en los que la ley de la selva en la que vivimos nos hace pasar. Leo "El millonésimo círculo" de Jean Shinoda Bolen y leyendo recuerdo a la querida Consuelo Tomas, genial poeta  panameña que conocí cuando le dábamos forma al proyecto Carromato, que luego ha sido aprovechado por tantos colegas centroamericanos. Consuelo me explicaba lo de la Masa Crítica: el cambio no llega de golpe, el cambio llega cuando un número considerable de individuos se comprometen a cambiar  de manera consciente sus patrones de conducta y forman una masa crítica que cataliza los cambios.
Recuerdo que ese pensamiento puso a resonar algo en mí, pero fue hasta un par de años después, en una de estas conversaciones sobre Evolucionismo, con encarnizadas intervenciones darwinistas, lamarckistas y weismannistas, ignorando la cizaña de la transcriptasa inversa, que alguien citó en broma la Teoría de la Resonancia Morfogénica y la mitad de los charlantes se echó a reír como si les hicieran cosquillas, yo pregunté y alguien me presentó a Rupert Sheldrake como un biólogo trasnochado rayando en médico brujo. Aún así insistí y leí la Teoría de los campos mórficos:
"La resonancia mórfica es un principio de memoria en la naturaleza. Todo lo similar dentro de un sistema autoorganizado será influido por todo lo que ha sucedido en el pasado, y todo lo que suceda en el futuro en un sistema similar será influido por lo que sucede en el presente. Es una memoria en la naturaleza basada en la similitud, y se aplica a átomos, moléculas, cristales, organismos vivos, animales, plantas, cerebros, sociedades y, también, planetas y galaxias. Así que es un principio de memoria y hábito en la naturaleza".
Es decir, para que se produzca un cambio, un número considerable de individuos debe cambiar  y alcanzar un nivel crítico que modifique al conjunto entero. En "El millonéismo círculo", Jean Shinoda Bolen lo pone de esta manera: "La conducta de una especie cambia cuando las modificaciones dentro de ella alcanzan un nivel crítico, es decir, cuando se manifiestan en un número exacto de sujetos; a raíz de ello, el comportamiento y los hábitos de la especie entera experimentan una transformación".
Y para ilustrarlo, agrega el cuento de Ken Keyes Jr.: "El mono, Macaca Fuscata, fue observado en su estado salvaje durante un periodo de mas de 30 años. En 1,952, en la isla de Koshima, los científicos empezaron a proporcionarle a los monos patatas dulces, que dejaban caer en la arena.
A los monos les gustó el sabor de aquellas patatas, pero hallaban poco grata la arena. Una hembra de 18 meses de edad, llamada Imo, vió que podía solucionar el problema lavando las patatas en el océano. Le enseñó el truco a su madre. Sus compañeros de juego también aprendieron éste nuevo método y también se lo enseñaron a sus madres respectivas.
Esta innovación cultural fue aprendida gradualmente por varios monos ante la mirada de los científicos. Entre 1,952 y 1,958, todos los monos jóvenes aprendieron a lavar las patatas para que fuesen más sabrosas. Sólo los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron ésta mejora social. Otros adultos continuaron comiendo las patatas sucias de arena. Entonces, sucedió algo asombroso.
En el otoño de 1,958, cierto número de monos lavaba sus patatas. Supongamos que cuando el sol salió una mañana, había 99 monos en la isla Koshima que ya habían aprendido a lavar las patatas dulces. Supongamos también que aquella mañana, el mono número 100 aprendió a lavar las patatas. Aquella tarde, todos los de la tribu de monos lavaron sus patatas antes de comerlas. ¡La suma de energía de aquel centésimo mono creó una masa crítica y a través de ella, una eclosión ideológica! Lo más sorprendente observado por los científicos era que la costumbre de lavar las patatas cruzó espontáneamente el mar.... ¡Las colonias de monos de otras islas y el grupo continental  empezaron también a lavar su patatas!. Poco a poco, más y más monos fueron aprendiendo el nuevo comportamiento, y un buen día, súbitamente, toda la colonia estaba lavando las papas. Pero lo más sorprendente fue que a partir de ese día, los monos de otras islas, sin contacto con los anteriores, también habían aprendido a lavar las papas, incluso los monos deTakasakiyama, en pleno territorio de Japón".
No sé si los modelos experimentales de Sheldrake sostienen con firmeza su teoría, si la acogí por mi afinidad con las revoluciones personales o si soy un mono más en este experimento, pero si probamos tantas otras cosas ¿Porqué no? ¿Qué es lo peor que podría pasar si un día, en lugar de seguirme quejando por lo mal que estamos, dejo de tirar la basura por la ventanilla del bus, comprar cachadas en las aceras, evadir impuestos, aceptar sobornos, poner la conveniencia por sobre la ética? ¿Qué pasa si hago los cambios de lo que no me gusta como funciona a un nivel individual y luego se lo enseño a quien tengo más cerca? Tal vez no pasa nada, tal vez solo mi entorno personal mejore o tal vez me doy cuenta que una golondrina hace verano cuando a pesar de todo vuela,  ya habrán otras golondrinas que se sumarán hasta quebrar el antiguo paradigma y hacer que surja uno nuevo... ese es un pensamiento verdaderamente aterrador ¿Y si la revolución comienza conmigo?

sábado, agosto 09, 2014

De vagaciones

Pongo la compu sobre un baúl y comienzo a escribir, no estoy muy segura de qué... la Gata Pina maúlla, ronronea y finalmente se echa sobre el baúl, junto a la compu, creo que los gatos tienen esta especie de simpatía lastimera por lo escritores, será que se nos ve tan desvalidos, mientras intentamos pillar algo que pueda parecer, aunque sea remotamente, una buena imagen o un inicio de historia capaz de distraer un par de minutos a algún aburrido cibernauta sin más que hacer que perder algunos minutos en entrar a esta gaticueva. Pienso en que ese párrafo está completo y habría que poner punto y aparte, pero es inútil, la tecla de punto y aparte de mi fiel mini laptop permanece inservible y teniendo en cuenta que luego de pagar las facturas del cotidiano como cualquier mujer cabeza de hogar (eufemismo políticamente correcto para decir mamá soltera que se encarga de pagar las cuentas), lo que resta va directamente a montar mi próxima idea  teatral (siempre hay una esperando en fila por más que uno haga la buena intención de espantarla), así pues no he logrado juntar la plata para arreglar a mi guerrera maquinita, por hoy van a disculpar el interminable párrafo y los puntos y seguidos... y sigo sin saber por dónde va arrancar esta historia, si arranca alguna vez, porque la verdad no tengo mucho ánimo este día como para inventar historias, debe ser que los últimos días (con intermedio de vacación agostina, que en mi caso fue tomarme vacaciones del género humano) el golpe de naturaleza humana ha sido tal que no salgo del knock out, por más que Harry venga en plan de árbitro y continúe contando hasta cien en espera de que me levante. Y no es que no lo sepa, uno sabe teóricamente que el ser humano, la octava plaga del apocalipsis, es un ser capaz de cualquier cosa con tal de salvar el propio pellejo, conseguir una mejor posición en la vida o lograr un café decente en las mañanas, pero siempre que me dan una puñalada por la espalda, tengo ese momento de total incredulidad y de no entender qué diablos y porqué está pasando, es como si el alma se quedara con la boca abierta y una expresión de desconcierto en la cara, mientras trata de procesar los motivos del lobo, que de seguro siempre los hay. Un amigo me decía hace algún tiempo que debía dejar de andar pitufeando por la pradera de mi burbuja personal y dedicar un poco más de tiempo a entender el mecanismo de sobrevivencia humana, sin embargo ayer, hablando con Romel, me dio una de esas pistas que son como que te cae una luz encima mientras escuchas al coro celestial... y bueno, la luz era más bien crepuscular y las voces eran las de no sé qué conjunto bachatero que habían puesto en la rockola del bar donde desmadejábamos en voz alta el ovillo de la naturaleza humana y los riesgos de la vida moderna, pero en fin, Romel me dice: "lo que pasa es que vos y yo crecimos creyendo que toda la gente es buena como nuestras mamás son y nos enseñaron a ser". Buen punto pensé, pero entonces ¿cuál es la solución? ¿El desengaño total? ¿El abandono del ideal y la consecuente zambullida en la garduña nuestra de cada día? Mmm... demasiado duro para mi Quijote interior que rezongaría un siglo si lo dejara sin molinos de viento. Debe haber algo más, algo en el espíritu humano que lo lleve más allá del hombre siendo mordido, comido, digerido y eructado por el hombre, no puede tratarse únicamente de ver quién cruza primero la línea de meta. La tormenta que estallaba sobre nuestras cabezas amortiguó el sonsonete desabrido de la enésima bachata, que por cierto se parecía a todas las que la precedieron, mientras llegábamos a la terrible conclusión de que no podíamos ir en contra de nuestras enseñanzas de infancia y que lo único que quedaba era sacudirse el polvo, aprender las lecciones que la vida nos enseñaba y continuar en nuestro viaje de caballeros andantes, en el camino que habíamos elegido. Puede ser duro el viaje, pero son hermosos los paisajes, son memorables las aventuras, nos aguarda ese segundo de gloria y quien sabe, alguna vez, hasta nos podemos ganar una Ínsula... así pues... ¡a la carga! ///  p.d. hablando de quijotadas, la próxima semana arrancamos nuestra Temporada Didáctica de La Balada de Anastasio Aquino, lléguense.  http://eventos-escenarioytiet.blogspot.com/2014/07/temporada-didactica.html

sábado, julio 26, 2014

De sermones y montañas

Sábado, casi las  8:00 a.m. Dormir nueve horas seguidas es algo que no tiene precio... pero sí hora de caducidad, sucede cuando el vecino del edificio de enfrente, segundo nivel, nos pone gratuitamente el sermón de este pastor misógino que habla siempre a los gritos, como si en medio de su ataque de histeria estuviera a punto de sufrir un desgarre de cuerdas vocales, pero no corremos con tanta suerte... luego de haberlo escuchado varias veces pienso que  el tipo es un misógino profesional, recuerdo uno de sus sermones que iba más o menos así: "Porque hay mujeres que si su marido les pega, lo primero que hacen es abandonar el hogar... ¡nooo! Si su marido le pega, usted lo que hace es orar por él: ¡Señooorr, cambia el corazón de este hombre, porque esta es la cruz que me has dado! y usted va a ver cómo el Señor va obrar maravillas".
Yo la verdad no podía dar crédito a lo que escuchaba. ¿En serio le estaba diciendo a una víctima de violencia intrafamiliar que se quedara con el agresor? y además de quedarse, ¿Que se dedicara a orar en lugar de buscar ayuda? ¿Hasta cuándo? ¿Hasta que el esposo la mandara al hospital o al cementerio?
Aclaremos, personalmente creo que hay un poder superior con una paciencia infinita ante nuestras sandeces, pero definitivamente no creo que tenga que ver con la matanza que el estado israelí ejecuta en Gaza, con la prohibición de hacer sindicatos en algunas empresas privadas, con la intolerancia a la diversidad sexual o cultural y mucho menos con la impunidad al abuso de menores o a la violencia intrafamiliar y de género. Y si alguna amiga mía me contara que su pareja abusa de ella o de él, le diría: ¡corre en dirección contraria, lo más rápido que puedas y en este instante!
Y me pregunto: ¿De verdad sabe este señor que grita lo que en este país le cuesta a una víctima de violencia de género denunciar? Casi como escalar el Everest solo con las manos. Según el Observatorio de Violencia de Género de Ormusa, hay 511 denuncias de violencia intrafamiliar solo en el primer trimestre de 2014 y aseguro que no son todas, en el caso de la violencia sexual, sicológica, emocional y patrimonial las mujeres se lo piensan dos veces, primero porque tu misma familia se encarga de desalentarte, comentarios como: "Mirá ¿y no podés hablar con él y se arreglan? pensá en tu hogar" o el clásico "Es que vos también has de tener algo de culpa" son sumamente dolorosos cuando vienen de las mujeres de tu familia y si a eso le agregamos la presión de la comunidad y la desidia de las autoridades que en muchas ocasiones no hacen más que revictimizar a la víctima, creo que lo que menos se necesita es que tu líder religioso te sugiera pasividad ante el maltrato en nombre de no se qué méritos de paciencia para irte al cielo, cosa que seguramente sucederá pronto si en lugar de buscar ayuda después del primer maltrato te quedas encerrada en tu casa esperando el milagroso cambio de personalidad de tu agresor.
Suspiro y me levanto de la cama en busca de café para aclararme las ideas, mientras me pregunto ¿Qué diablos tiene que arruinarse en una persona y de qué manera, para que produzca tal misoginia y homofobia a esa hora de la mañana?

sábado, julio 19, 2014

1833

A inicios de 2010 Mario Noel Rodríguez y Jazmin Hernández nos hicieron otra propuesta indecente, luego de nuestra emocionante aventura con El Quijote, nos presentaron a  Matilde Elena López, autora de quién habíamos oído en un par de ocasiones, que recién había dejado nuestra existencia terrena y a quién el organismo de cultura, en ese entonces Concultura, deseaba homenajear durante la Semana de La Lectura, que se realizaba la última semana de abril, así fue como leí su biografía, sus ensayos, su poesía, su narrativa, su teatro, las emotivas Cartas a Groza, artículos sobre su vida y obra... me resultó emocionante conocer más de una vida literaria tan rica, tan desgarradora, tan apasionada. Así surgió el montaje de "Peregrina del Siglo", un biopic, el primero que escribí y monté en ese género, fue toda una experiencia para mí y para los chicos del TIET, con quienes recorrimos una parte interesante y relegada de nuestra historia, mostrando la vida de una mujer admirable. Mario Noel y Floritchica, hija de la autora, vieron el montaje y luego dijeron: ¿Y porqué no montan "La Balada de Anastasio Aquino"?...  y la rueda echó a andar de nuevo, nos encontramos con otra parte relegada de nuestra historia, de nuestros ancestros. Una lucha que para los libros pudo haber terminado en la aplastante derrota de un levantamiento en una población lejos de San Salvador, pero que la doctora López supo elevar al nivel de tragedia y como tragedia, mostrar la determinación del héroe, en este caso no solamente Aquino, sino el pueblo nonualco, para remontar la derrota y continuar con su existencia, aún en la sombra y el silencio. Cuando realizamos el montaje, tuvimos muchas discusiones sobre la manera de abordarlo, desde qué visión, fortaleciendo qué discurso; uno de los elementos que nos resultó más ricos para el trabajo escénico fue la investigación física sobre el coro, los resultados lograron gran éxito entre el público, incluyendo a Floritchica y a Mario por supuesto Ahora, 4 años después nuestro montaje continúa vivo y próximo a iniciar su tercera temporada didáctica en el mes de agosto, cada vez que preparamos temporada, es una nueva oportunidad para profundizar nuestra investigación sobre 1833, en nuestra propia historia y lo que reflexionamos sobre ella para nuestro presente, en el trabajo físico de los personajes y además, una oportunidad más de compartir con las nuevas generaciones la historia de nuestro país y de las personas que con sus vidas han ayudado a formarlo. Ojalá puedan acompañarnos en esta temporada didáctica en agosto.

sábado, julio 12, 2014

De medio a medio

Veo el partido Holanda - Brasil, festejando la alineación de la naranja mecánica y esperando que mañana le vaya bien a Alemania, sin embargo no voy a hablar de fútbol en esta gaticueva, sino de algo que hace determinante que se vea más el fútbol que los ataques israelíes a Gaza... los medios. ¿Porqué? Porque justo esta semana me hicieron una entrevista respecto a la cobertura de medios a los eventos teatrales en El Salvador y ese es uno de los grandes temas con los que bregar como sector independiente de teatro. Si ya de por sí es difícil que los medios lleguen a cubrir las presentaciones teatrales en el Teatro Nacional, excepto cuando es un espectáculo extranjero y van a llegar autoridades estatales o personajes de la política local o es parte del "establishment teatral local", cuando el grupo o espacio que envía la información es emergente o tiene un trabajo independiente (sin apoyo estatal, de grandes ong's o partidos políticos), el conseguir cobertura se torna algo como 10 contra 11 cuando a quien te han expulsado es al portero. Aún con todo, los grupos y artistas independientes envían constantemente información a los medios, sobre todo a la prensa escrita, en espera que a alguien le falte una nota y puedan usar tu información como relleno, que es para lo que se ocupa la nota cultural en nuestro país... digo nota cultural, no sé si atreverme a hablar de periodismo cultural o de crítica de arte. Excepciones aparte resultan Canal 10 por su definición como canal cultural, el Suplemento Cultural Tres Mil de Co Latino y La Bohemia de YSUCA, ambos conducidos por escritores, lo que dota a estos espacios de sensibilidad hacia los colegas artistas. Este panorama resulta a veces desesperante y por lo mismo, se agradece cualquier espacio de difusión que los medios tengan a bien darte, aunque eso implique que tengas que acosar al periodista o que te respondan como si te estuvieran haciendo un inmerecido favor al darte espacio... Y luego, cuando hay oportunidad de publicación, debes tener cuidado de enviar el material tal cual quieres verlo impreso, porque nadie lo revisará, harán un copy and paste y lo pondrán tal como lo has enviado y si el que lo ha hecho no se ha fijado demasiado, seguro hasta aparece la frase: "agradeceremos su apoyo en la difusión", lo sé, nos pasó en un par de ocasiones... si el medio es radio o tv, hay que rogar que el presentador no chabacanee demasiado a tu costa y te dé tiempo de hablar de tu propuesta artística, más allá del: "qué chivo eso del teatro" , si el medio es electrónico hay un poco más de suerte al ver reflejada una crónica que tal vez cuente si llegó o no público y lo que pasó en la obra, eso si no te hacen alguna entrevista en donde se habla de casi cualquier cosa excepto de tu trabajo artístico. Con mi entrevistadora llegábamos a la triste conclusión que eso era porque los periodistas no tienen ni idea de qué investigar o escribir cuando de periodismo cultural o crítica de arte se trata, y eso solo en teatro, ni hablar de literatura, música o investigación académica. Entonces me doy cuenta que hecho mucho de menos esa fabulosa generación de periodistas culturales: Morena Azucena, Ada Montalvo, Verónica Vásquez, Tomás Guevara, Francisco Ayala, Carmen Tamacas, Blanca Abarca y las notas metaleras de Orsy Campos, ellos eran lo primero que yo buscaba al abrir el periódico ¿Será que el periodismo cultural se extinguió y lo único para que se estudia periodismo hoy es para ser presentador? Ojalá que no y ojalá que los empresarios de los medios de comunicación puedan dar al menos una pequeña oportunidad para que el periodismo cultural resurja, mientras tanto, los artistas salvadoreños continuarán remontando corriente para lograr al menos un breve espacio de difundir su trabajo hacia la sociedad para la que laboran.

sábado, julio 05, 2014

Listas negras

Había estado en el desierto ¿les conté, no? Ese espacio vacío entre el trabajo que acabas de terminar y el que aún no inicias, esa tierra de nadie donde no hay una idea definida de qué vendrá después y ni siquiera hay un indicio de misterio para navegar por sus aguas hasta dar con la próxima isla, nada... únicamente una sucesión de días esperando que el ánima se reponga de la maratón para dar de nuevo un primer paso, pero el ánima, nada de nada... hibernando, noqueada por el esfuerzo que acaba de realizar, por más que te le quedes viendo, agarres los pompones y grites: "¡vamos, nena, vamos... tú puedes!"... ella no despierta y ni siquiera te dan ganas de ver las listas negras... si, Harry tiene una lista negra de cosas que quisiera escribir y Jen tiene una lista negra de cosas que quisiera poner en escena, esto es muy útil porque luego que has estado muchos días en el desierto, un buen día se pone una tormenta de aquellas y te comienzan a llover ideas por todas partes, de nada sirve poner diques porque se desbordan y corres el riesgo de perderlas, así que en cuanto pillas una que te parece muy buena, pero no puedes ocuparte de ella porque ya estás con otra que llegó previamente, no la dejas ir porque son muy resentidas y seguramente no volverán, la pones junto con las demás en la lista negra y así, un día no muy lejano, si crees que te has perdido en el desierto, vas, abres la lista negra y a la mejor puedes encontrar una o dos buenas pistas para salir del lugar. Un día en que el ánima estaba tirada perezosamente, con los ojos entornados como si jamás en la vida debiera volver a escribir una letra, Harry en la compu, abre distraídamente el archivo de su lista negra y paseando la mirada, se topa con una idea para una novela, que le llama la atención; mi alerta interior suena y vuelvo a verlo, arqueando una ceja: -¿Novela, en serio?... nunca hemos escrito algo así. Él se encoge de hombros, me mira como si fuera a hablar del clima y dice: - Siempre hay una primera vez para todo. Tiemblo. ¡Dioses! ¿sabe él dónde vamos a meternos? Tal vez si, tal vez no, pero conociéndolo, no le importan demasiado mis preocupaciones, si no lo sabe, seguramente se conseguirá un mapa y lo averiguará... Suspiro mientras Harry cierra el archivo que se llama lista_negra_harry y abre un nuevo documento al que titula X, el cursor se posiciona en el ángulo superior izquierdo de la página en blanco en la pantalla del computador...