Sábado 6:00 a.m. Repatingamos la modorra matutina en los asientos del microbús, suenan un par de cumbias que tratan de espabilar el sueño que lucha por quedarse desde las 5 de la mañana cuando el despertador y la ducha hicieron su mejor esfuerzo por desterrarlo, pero él, necio, sigue colgándose de la cabeza, de los ojos... Uno a uno vamos recogiendo a todos los actores, la utilería, el vestuario, los biombos y telones que hay que llevar porque a dónde vamos no hay un teatro, hay una cancha de basquetbol y decenas de personas para las que será su primera vez en el teatro.
La carretera se extiende casi infinita a esta hora. Vemos pasar el paisaje de verdes y naranjas de los árboles de Spathodea y Delonix regia, que en esta época estallan descaradamente. Han pasado un par de horas y llegamos a Metapán, si siguiéramos avanzando no tardaríamos otra hora en llegar a Guatemala, pero paramos aquí, donde nos espera la cancha de basquetbol y unos doscientos adolescentes y jóvenes que merodean en grupos viendo a esta tropa extraña que traslada bultos de colores, un baúl, vestuario... tratan de asomarse para ver a los chicos extraños que se pondrán esa ropa y que usan espejos para maquillarse, mientras las chicas que los acompañan arreglan telones y cosas, extraño mundo al revés que ha llegado esa mañana.
Estamos... detrás del telón nos abrazamos, nos deseamos ¡mucha mierda!, nos recordamos disfrutar la magia. Delante del telón un profesor y un promotor cultural dan la bienvenida a quienes han venido de los cantones aledaños. Luego de un par de frases digo esas dos palabras que a los actores les provoca un vacío en la boca del estómago, una especie de vértigo que dura lo que dura la entrada al escenario y entonces, de nuevo, tenemos ese campo eléctrico de la primera vez: la mirada de asombro, los labios entreabiertos, el suspenso... y luego la carcajada que estalla con un dejo de incredulidad y luego, ese rostro que trasluce encantamiento. Encontrarse con nuevos públicos es algo así como encontrarse con un nuevo continente y la emoción de lanzarse a lo desconocido, lejos, muy lejos de los teatros de San Salvador.
Y después, cuando el grupo empaca el mundo que acaba de presentar, los jóvenes se acercan, toman fotos, preguntan cuándo volveremos, dónde ver más cosas de teatro y recuerdo la pregunta que uno de ellos hizo desde casi la última fila: Y los actores ¿qué esperan cuando salen a actuar? ¿qué esperan del público? La respuesta, afortunadamente, está aquí.
p.d. Esta nueva incursión fue posible gracias a la coordinación de la Casa de la Cultura y por el patrocinio de nuestros colegas teatristas de La Quimera Teatro, quienes desde Dinamarca cubrieron los costos. Actualmente estamos preparando las próximas a otras dos comunidades en el occidente, si alguien sabe quién puede patrocinarlas, bienvenida sea la ayuda.
sábado, mayo 17, 2014
sábado, mayo 10, 2014
Del 10 de mayo
Durante todos estos días se anunció por todas partes que este es el día para amar, consentir y acordarse de mamá. Los vendedores de electrodomésticos nos daban ideas para hacerla feliz comprándole cosas para que nos haga el desayuno, nos limpie la casa y nos acomode la ropa, los vendedores de teléfonos nos decían gentilmente que no le compráramos electrodomésticos sino el último teléfono salido al mercado, las flores triplicaron su valor y todos tienen ofertas para comprar lo necesario y demostrar que uno ama a alguien y digo yo ¿si uno ama a su mamá no sería más sencillo demostrarlo arreglando el cuarto, compartiendo el cotidiano, echándose un cafecito con ella o de una, diciéndoselo a lo barrido pero en persona, no por fb? Pero esos son otros veinte pesos...
Ya que estamos haciendo listas de cosas para celebrar el día de la madre, yo hice mi lista en este país con muchísimas madres adolescentes, madres que sostienen ellas su hogar, madres desempleadas, que no salen en los comerciales del día de la madre. Para alegrar a las madres en el día de la madre me gustaría:
- Paternidad responsable en todas las áreas de la vida de los hijos.
- Relaciones de pareja sin violencia fisica, sexual, emocional, sicológica, simbólica o patrimonial.
- Trabajos en condiciones dignas para ejercer la lactancia y la maternidad.
- Información y educación sexual laica que permita elegir la maternidad como opción libre y voluntaria.
- Servicios de salud adecuados y trato digno en los servicios de salud del estado para las madres, sobre todo para las madres adolescentes.
- Co responsabilidad en las tareas domésticas (las mamás también llegan cansadas del trabajo).
- Que el estado garantice su derecho al trabajo, sobre todo para las madres artistas.
Creo que eso sería mejor que una licuadora ¿no?
P.d. Para mí el 10 de mayo es el cumple de mi mami (que anda en la vagancia celebrando su cumple) y el aniversario del asesinato de Roque (que permanece irresuelto por absoluta falta de voluntad política),así que para esta tarde lluviosa, viene bien esto:
PARA UN MEJOR AMOR
“El sexo es una categoría política.”
Kate Mills
Nadie discute que el sexo
es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.
Nadie discute que el sexo
es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él, buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin del mes).
Nadie discute que el sexo
es una categoría económica:
basta mencionar la prostitución,
las modas,
las secciones de los diarios que sólo son para ella
o sólo son para él.
Donde empiezan los líos
es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política.
Porque cuando una mujer dice
que el sexo es una categoría política
puede comenzar a dejar de ser mujer en sí
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm
saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos esos secretos
que nos mantenían enmascarados y ajenos.
Roque Dalton.-
Y me voy, que celebro hoy al igual que todos los días, esta indescriptible experiencia de compartir la aventura de la vida con dos formidables hijos.
Ya que estamos haciendo listas de cosas para celebrar el día de la madre, yo hice mi lista en este país con muchísimas madres adolescentes, madres que sostienen ellas su hogar, madres desempleadas, que no salen en los comerciales del día de la madre. Para alegrar a las madres en el día de la madre me gustaría:
- Paternidad responsable en todas las áreas de la vida de los hijos.
- Relaciones de pareja sin violencia fisica, sexual, emocional, sicológica, simbólica o patrimonial.
- Trabajos en condiciones dignas para ejercer la lactancia y la maternidad.
- Información y educación sexual laica que permita elegir la maternidad como opción libre y voluntaria.
- Servicios de salud adecuados y trato digno en los servicios de salud del estado para las madres, sobre todo para las madres adolescentes.
- Co responsabilidad en las tareas domésticas (las mamás también llegan cansadas del trabajo).
- Que el estado garantice su derecho al trabajo, sobre todo para las madres artistas.
Creo que eso sería mejor que una licuadora ¿no?
P.d. Para mí el 10 de mayo es el cumple de mi mami (que anda en la vagancia celebrando su cumple) y el aniversario del asesinato de Roque (que permanece irresuelto por absoluta falta de voluntad política),así que para esta tarde lluviosa, viene bien esto:
PARA UN MEJOR AMOR
“El sexo es una categoría política.”
Kate Mills
Nadie discute que el sexo
es una categoría en el mundo de la pareja:
de ahí la ternura y sus ramas salvajes.
Nadie discute que el sexo
es una categoría familiar:
de ahí los hijos,
las noches en común
y los días divididos
(él, buscando el pan en la calle,
en las oficinas o en las fábricas;
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,
en la estrategia y la táctica de la cocina
que permitan sobrevivir en la batalla común
siquiera hasta el fin del mes).
Nadie discute que el sexo
es una categoría económica:
basta mencionar la prostitución,
las modas,
las secciones de los diarios que sólo son para ella
o sólo son para él.
Donde empiezan los líos
es a partir de que una mujer dice
que el sexo es una categoría política.
Porque cuando una mujer dice
que el sexo es una categoría política
puede comenzar a dejar de ser mujer en sí
para convertirse en mujer para sí,
constituir a la mujer en mujer
a partir de su humanidad
y no de su sexo,
saber que el desodorante mágico con sabor a limón
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm
saber que las labores propias del hogar
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,
que la diferencia de sexos
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa
cuando se conocen todos esos secretos
que nos mantenían enmascarados y ajenos.
Roque Dalton.-
Y me voy, que celebro hoy al igual que todos los días, esta indescriptible experiencia de compartir la aventura de la vida con dos formidables hijos.
sábado, mayo 03, 2014
Toque de queda
Creo que tendría unos ocho años cuando aprendí lo que era un toque de queda: lo ponían para proteger a la gente, sin embargo para toda la gente a mi alrededor esas palabras lo que menos producían era seguridad, a decir verdad producían una sensación angustiante cada vez que estabas en la calle y el bus se quedaba o por alguna razón sabías que se te estaba acabando el tiempo para llegar sano y salvo a tu casa en alguna de las colonias dormitorio repletas de obreros recién llegados del interior del país que sabían perfectamente lo que no acatar advertencias podía causarte. Algo así como Will Smith viendo el sol ponerse y preparándose para los zombies nocturnos en Soy Leyenda, excepto que media vez estabas encerrado convenientemente en casa no debías temer a los zombies, a no ser que guardaras en tu casa "material sospechoso".
Luego de tanto tiempo en "paz y democracia", volver a ver la histeria colectiva en las calles del centro es como recibir un puñetazo en la boca del estómago, sobre todo porque en esta ocasión lo que lo provoca, aunque le digan "toque de queda", no responde al significado que da la RAE: "Medida gubernativa que, en circunstancias excepcionales, prohíbe el tránsito o permanencia en las calles de una ciudad durante determinadas horas, generalmente nocturnas", es más bien como entender que nadie va a defenderte de la amenza que te han hecho y lo mejor que puedes hacer es acatarla, porque si hay algo que no ha cambiado después de veintidós años es que los muertos los siguen poniendo los que sobreviven hacia abajo del Salvador del Mundo, donde como dicen las viejitas: "solo Dios con nosotros".
Y es aquí donde te sientes en ese punto donde uno no tiene derecho a la normalidad porque ves el reloj calculando salir antes del cumplimiento de la amenaza, porque ves a ambos lados cuando caminas en la acera ya que no sabes de dónde vendrá el golpe, porque ves a todas partes mientras te cruzas sobre la línea peatonal ya que sabes que a los automovilistas les vale madres el artículo 80 de la Ley de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial, porque estás pendiente siempre de por dónde escaparte sin mucho ruido, porque sabes que este sistema es tan ineficiente que no hay esperanza de protección, justicia y reparación para las víctimas... lo sabes desde que viste al gobierno "negociar" con grupos que extorsionan, violan, secuestran y matan. Y si, "negociar" va entre comillas porque cuando un gobierno otorga cosas a personas que han delinquido para que disminuyan el número de sus delitos, eso no es negociación, es lo mismo que hacen los pequeños negociantes cuando pagan para que no les maten... Y es aquí, en este justo punto repleto de frustración y temor donde 25 años después uno vuelve a preguntase: ¿Me voy o me quedo? Y se cae en la cuenta de lo poco que hemos cambiado en todo este tiempo.
Luego de tanto tiempo en "paz y democracia", volver a ver la histeria colectiva en las calles del centro es como recibir un puñetazo en la boca del estómago, sobre todo porque en esta ocasión lo que lo provoca, aunque le digan "toque de queda", no responde al significado que da la RAE: "Medida gubernativa que, en circunstancias excepcionales, prohíbe el tránsito o permanencia en las calles de una ciudad durante determinadas horas, generalmente nocturnas", es más bien como entender que nadie va a defenderte de la amenza que te han hecho y lo mejor que puedes hacer es acatarla, porque si hay algo que no ha cambiado después de veintidós años es que los muertos los siguen poniendo los que sobreviven hacia abajo del Salvador del Mundo, donde como dicen las viejitas: "solo Dios con nosotros".
Y es aquí donde te sientes en ese punto donde uno no tiene derecho a la normalidad porque ves el reloj calculando salir antes del cumplimiento de la amenaza, porque ves a ambos lados cuando caminas en la acera ya que no sabes de dónde vendrá el golpe, porque ves a todas partes mientras te cruzas sobre la línea peatonal ya que sabes que a los automovilistas les vale madres el artículo 80 de la Ley de Transporte, Tránsito y Seguridad Vial, porque estás pendiente siempre de por dónde escaparte sin mucho ruido, porque sabes que este sistema es tan ineficiente que no hay esperanza de protección, justicia y reparación para las víctimas... lo sabes desde que viste al gobierno "negociar" con grupos que extorsionan, violan, secuestran y matan. Y si, "negociar" va entre comillas porque cuando un gobierno otorga cosas a personas que han delinquido para que disminuyan el número de sus delitos, eso no es negociación, es lo mismo que hacen los pequeños negociantes cuando pagan para que no les maten... Y es aquí, en este justo punto repleto de frustración y temor donde 25 años después uno vuelve a preguntase: ¿Me voy o me quedo? Y se cae en la cuenta de lo poco que hemos cambiado en todo este tiempo.
domingo, abril 27, 2014
Evolución
Reflexionábamos con un nuevo amigo, sobre lo poco que ha cambiado la humanidad en cuatro siglos, al menos de fondo. Se han sofisticado los métodos para obtener cosas, para comunicar cosas, para ejercer el poder los unos sobre los otros, para matar dependiendo de la cantidad de seres a exterminar, pero en el juego de nuestros instintos básicos seguimos reducidos a los leit motiv de la sátira, caricaturizando los siete pecados capitales (que por algo tendrán ese honroso lugar, digo yo). En ese juego de feria se siguen hilando los reveses, intrigas y traiciones de todas las cortes, desde las más sencillas de oficina a las palaciegas de los grandes ministerios y poderes del estado, todos quieren su pedacito de pastel, de preferencia con solo extender la mano y ya algo masticadito para adelantar, pero jugoso, eso sí. En el juego del yo quiero se descartan palabras de diccionario, palabras como lealtad, integridad, veracidad, son buenas para los discursos de persona a persona o ante toda la nación y mientras lo sean, no interesa conocer su significado.
Y ahí va uno metiéndose al carnaval con ganas de ser buena gente y luego te das cuenta que aunque digas las cosas de frente te llegan puñales por la espalda, que "el vivián salvadoreño" es una especie que prolifera en todos los rincones del país y que aquello de "tirar la piedra y esconder la mano" no es un dicho de las abuelas sino la puritita vivencia del viernes pasado y es cuando uno se acuerda de las palabras de aquel gran filósofo salvadoreño, Ulalio U, que desde su teatrino decía: "¡Usté joda al de adelante que atrás vienen jodiendo!" y las siente como sentencia de la cochina realidad.
¿Y qué hago yo en este carnaval? Una pieza de teatro te sirve para exactamente lo mismo que acariciar un perro, entrar a una hermosa y silenciosa iglesia o tomarte un par de birrias con alguien con quien podás sostener una conversación inteligente por más de cinco minutos, no vas a ganar un quinto pero hacerlo te llena un poco ese agujero que andamos cargando en el pecho, así que ¿Qué hago yo aquí? Además de vomitar la rabia para no colocarme un cáncer...Pues hago teatro, escribo libros, acaricio perros (y gatos), me bebo un par de birrias con alguien que puede tener una conversación inteligente por más de cinco minutos y recuerdo una de mis letras favoritas de ese otro gran filósofo que se llama Luis Eduardo:
Míralos, como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...
Y encuentro la respuesta a la pregunta: ¿Y qué hago yo aquí?
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…
Y entonces respiro y procuro seguir así...
Y ahí va uno metiéndose al carnaval con ganas de ser buena gente y luego te das cuenta que aunque digas las cosas de frente te llegan puñales por la espalda, que "el vivián salvadoreño" es una especie que prolifera en todos los rincones del país y que aquello de "tirar la piedra y esconder la mano" no es un dicho de las abuelas sino la puritita vivencia del viernes pasado y es cuando uno se acuerda de las palabras de aquel gran filósofo salvadoreño, Ulalio U, que desde su teatrino decía: "¡Usté joda al de adelante que atrás vienen jodiendo!" y las siente como sentencia de la cochina realidad.
¿Y qué hago yo en este carnaval? Una pieza de teatro te sirve para exactamente lo mismo que acariciar un perro, entrar a una hermosa y silenciosa iglesia o tomarte un par de birrias con alguien con quien podás sostener una conversación inteligente por más de cinco minutos, no vas a ganar un quinto pero hacerlo te llena un poco ese agujero que andamos cargando en el pecho, así que ¿Qué hago yo aquí? Además de vomitar la rabia para no colocarme un cáncer...Pues hago teatro, escribo libros, acaricio perros (y gatos), me bebo un par de birrias con alguien que puede tener una conversación inteligente por más de cinco minutos y recuerdo una de mis letras favoritas de ese otro gran filósofo que se llama Luis Eduardo:
Míralos, como reptiles,
al acecho de la presa,
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión;
siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre,
locos por que nos deslumbre
su parásita ambición.
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...
Y encuentro la respuesta a la pregunta: ¿Y qué hago yo aquí?
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza…
Y entonces respiro y procuro seguir así...
sábado, abril 19, 2014
Bitácora de Harry. Semana Santa
Domingo de Ramos. Diversiones favoritas de domingo: levantarse a las 8:00 a.m., prepararse un café y poner la tele con subtítulos y volumen 0 para poder ver una serie nerd en absoluto silencio. ¿Qué hacer en vacaciones? Lo mejor será lo que más se aproxima a mi idea de una vacación, aunque me desencamine de lo usos de temporada, es decir, la playa con sus aglomeraciones y promontorios de basura queda excluída. Así que hoy, limpieza y una serie histórica con muchos asesinatos.
Lunes Santo. La carretera, el auto, los chicos. Me encanta esta sensación de carretera, los viajes por tierra, paisaje que pasa y pasa, como si la lejanía fuera en sí misma un lugar a dónde llegar. Texistepeque está abarrotado, como en toda celebración tradicional en latinoamérica el sincretismo te golpea contundente, las campanadas de la iglesia como fondo de la música en el puesto de celulares, en el parque las señoras con matilla y los hombres que colocan su hielera con cervezas en un lugar cómodo para mientras termina el rito de los Talcigüines. Nosotros, curiosos de lo que tiene que ver con el teatro y el rito, nos fuimos de nuevo tras Jesús, su campana y la acrobática maldad derrotada en cada cruz calle, esta vez cuarenta y tantos malvados demonios en espera de ser ajusticiados por las fuerzas del bien. Parada estratégica en Coatepeque para llenarse los ojos de paisaje y de regreso a casa para ver más intrigas políticas y asesinatos (No, no estoy hablando de los noticieros, sino de la serie que nos ha enganchado). Desconección de Fb, buena idea. Démosle un vistazo a la nueva obra que estamos escribiendo.
Martes Santo. Licuado de frutas y la mágica tranquilidad que trae la rutina doméstica: limpiar, lavar, ordenar... las manos en el jabón y el agua que cae sobre los platos... en serio ¿Qué querrá este personaje? parece que no está clara la trama, voy a darle una leída hoy, completo, no me convence cómo va este asunto ¿será que mando todo al traste y vuelvo a comenzar? No... en diez páginas tiene que haber algo rescatable, pero me siento perdida con Ella... Ella, ni siquiera me ha dicho su nombre, es como si estuviera viendo todo como un voyeur ¿Qué diablos quiere Ella? ¡Dioses!... Se trata del desencanto si, pero eso es un concepto, pura filosofìa ¿Qué es lo que quiere Ella?... Hablo con Fito, pero se me ocurre ahora que tengo tiempo, hacerlo en orden, primero los discos de estudio: desde Del 63 hasta Yo te amo... Tarde de tv, se acabó la serie y habrá que buscar más sangre en otro lado que no sean las noticias de temporada. Incursión en Fb únicamente para contestar los mensajes de Francisco y leer las entregas narrativas de Berné Ayala sobre El Colocho, que están buenísimas.
Miércoles Santo. Encontramos una nueva serie con mucha más sangre, todo bien. Si tuviera opción de paraíso sería conservar esta rutina entre la casa, el armado de montajes, rumiar ideas nuevas y la escritura del nuevo libro, cero teléfono, cero internet. Contacto humano limitado y casi finalizando un libro sobre el arte oriental, llegamos a La La La y Ciudad de Pobres Corazones, ese fué el segundo disco que escuché de Fito, de ese disco escuché Ciudad de pobres corazones y Gente sin swing una y otra vez mientras escribía Santa María de la Espera porque descubrí que eso me permitía respirar, Santa María de la Espera fué válvula de escape. Gunter me convence de abandonar por unas horas la cueva del ermitaño, el plan era ir al cine pero detesto las colas y la gente aglomerada me provoca náuseas, así que la expedición cinéfila se transforma en café, un par de cervezas más tarde y una larga conversa sobre realidad nacional. Regreso a mi nuevo libro y me topo con la desesperante página en blanco, mejor ver algo clásico: Pulp Fiction... ¡Puta madre! ¡Qué temblor! ¡Odio los temblores! Hoy no podré dormir...
Jueves Santo. Casa vacía, excepto por mí, tareas domésticas casi terminadas. Descubrimientos de la semana: las series con asesinatos sangrientos me tranquilizan, descubrir que tus pensamientos alguna vez se le han cruzado por la cabeza a un asesino en serie puede ser reconfortante, al menos sabes que no eres el único con ciertas ideas... también las tuvo el guionista; el profesor Vadime Eliseef tiene una perspectiva muy interesante sobre la filosofía del arte chino, libro finalizado ¿Qué sigue en la cola? No voy a obsesionarme con descifrar a mi nuevo personaje todavía, le daré vuelta a la idea para nueva poesía mientras tanto y dejaré que algo suceda. Hoy llegué hasta El Amor después del amor, ese fué el primer disco de Fito que escuché, el cassette me lo regaló un pasante de Matemáticas, que además me contó que en Asturias jamás había visto llover como en El Salvador, si las cintas se hubieran podido rayar de tanto escucharse, seguramente le habría pasado a esa pobre cinta, eso fué amor a primera vista, digo, lo de la música de Fito y yo... de ocho discos escuchados puedo cantar todas las canciones ¿Eso debería inquietarme? No pude vencer mi ermitañismo este día, así que este año no sale mi tradicional tour fotográfico de penitentes y alfombras, en su lugar me tomo toda la tarde y parte de la noche para una de las tradiciones favoritas de la temporada: cocinar... luego de cinco horas, la maravillosa combinación de olores, texturas y sabores, el cortar, pelar y picar, hay ollas de pescado envuelto, torrejas y dulces de mango y jocote... me siguen pareciendo maravillosas estas vacaciones con mínimo contacto humano, aunque sigo sin poder domir, pensando en los temblores y en el atasco de mi nuevo libro.
Viernes de Dolores. Escucho la procesión a lo lejos, desde mi cama. La Gata Negra tiene este día la misma cantidad de hueva que yo... Hasta el momento el guionista de mi nueva serie favorita me gusta, comienzo a encontrar sus patrones, la estructura del personaje principal tiene un par de incoherencias, pero los seres humanos somos incoherentes así que está bien o quizás debo revisar mi primer diagnóstico de su sicopatología. Me entero que García Márquez falleció ayer, en Jueves Santo, como Úrsula Iguarán, a la mejor es que salió a tender algunas sábanas y las mariposas amarillas, confundidas por aquel blancor, tomaron las orillas de las sábanas y lo elevaron en el azul hasta perderse de vista. So pena de fallecer lapidada por ciberfanáticos desbocados, García Márquez nunca tuvo lugar especial entre los Santos de mi Devoción, pero me regaló muchas horas entretenidas en Macondo. Abandono la cueva del ermitaño y nos vamos con los chicos a Los Planes, quien haya inventado la pupusa de ajo realizó una gran contribución a la humanidad. Hoy fué el turno de mi dupla salvavidas: Circo Beat y Abre. Al Lado del Camino, el primer corte de difusión de Abre, es un himno... por un par de años, de los peores, dejé de hablar con Fito, dejé de cantar y dejé de muchas otras cosas, hasta que un día, mientras caminaba hacia la parada del bus, de repente y sin ninguna razón comencé a cantar Lo que el viento nunca se llevó y pude comenzar a buscar el camino a casa; para muchos trabajos de montaje y de escritura, ha sido Circo Beat y Abre lo que ha sonado una y otra vez.
Sábado de Gloria. Cristo descansa en el sepulcro, preparándose para derrotar a la muerte y yo me preparo a hacer una reflexión, como cada Sábado Santo, de lo que quiero con mi aprendizaje en esta estación terrestre, para poder resucitar como se debe el Domingo de Pascuas... todo llega a su fin, hasta mis ermitañas vacaciones, que no me alcanzarán según veo, para escuchar cronológicamente a Fito, aunque me falta el domingo todavía (al menos llego hasta Naturaleza Sangre) ni para acabar con mi nueva serie favorita, en fin que es sábado y hay que volver a La Gaticueva... Entonces... ¿Qué escribir?...
Lunes Santo. La carretera, el auto, los chicos. Me encanta esta sensación de carretera, los viajes por tierra, paisaje que pasa y pasa, como si la lejanía fuera en sí misma un lugar a dónde llegar. Texistepeque está abarrotado, como en toda celebración tradicional en latinoamérica el sincretismo te golpea contundente, las campanadas de la iglesia como fondo de la música en el puesto de celulares, en el parque las señoras con matilla y los hombres que colocan su hielera con cervezas en un lugar cómodo para mientras termina el rito de los Talcigüines. Nosotros, curiosos de lo que tiene que ver con el teatro y el rito, nos fuimos de nuevo tras Jesús, su campana y la acrobática maldad derrotada en cada cruz calle, esta vez cuarenta y tantos malvados demonios en espera de ser ajusticiados por las fuerzas del bien. Parada estratégica en Coatepeque para llenarse los ojos de paisaje y de regreso a casa para ver más intrigas políticas y asesinatos (No, no estoy hablando de los noticieros, sino de la serie que nos ha enganchado). Desconección de Fb, buena idea. Démosle un vistazo a la nueva obra que estamos escribiendo.
Martes Santo. Licuado de frutas y la mágica tranquilidad que trae la rutina doméstica: limpiar, lavar, ordenar... las manos en el jabón y el agua que cae sobre los platos... en serio ¿Qué querrá este personaje? parece que no está clara la trama, voy a darle una leída hoy, completo, no me convence cómo va este asunto ¿será que mando todo al traste y vuelvo a comenzar? No... en diez páginas tiene que haber algo rescatable, pero me siento perdida con Ella... Ella, ni siquiera me ha dicho su nombre, es como si estuviera viendo todo como un voyeur ¿Qué diablos quiere Ella? ¡Dioses!... Se trata del desencanto si, pero eso es un concepto, pura filosofìa ¿Qué es lo que quiere Ella?... Hablo con Fito, pero se me ocurre ahora que tengo tiempo, hacerlo en orden, primero los discos de estudio: desde Del 63 hasta Yo te amo... Tarde de tv, se acabó la serie y habrá que buscar más sangre en otro lado que no sean las noticias de temporada. Incursión en Fb únicamente para contestar los mensajes de Francisco y leer las entregas narrativas de Berné Ayala sobre El Colocho, que están buenísimas.
Miércoles Santo. Encontramos una nueva serie con mucha más sangre, todo bien. Si tuviera opción de paraíso sería conservar esta rutina entre la casa, el armado de montajes, rumiar ideas nuevas y la escritura del nuevo libro, cero teléfono, cero internet. Contacto humano limitado y casi finalizando un libro sobre el arte oriental, llegamos a La La La y Ciudad de Pobres Corazones, ese fué el segundo disco que escuché de Fito, de ese disco escuché Ciudad de pobres corazones y Gente sin swing una y otra vez mientras escribía Santa María de la Espera porque descubrí que eso me permitía respirar, Santa María de la Espera fué válvula de escape. Gunter me convence de abandonar por unas horas la cueva del ermitaño, el plan era ir al cine pero detesto las colas y la gente aglomerada me provoca náuseas, así que la expedición cinéfila se transforma en café, un par de cervezas más tarde y una larga conversa sobre realidad nacional. Regreso a mi nuevo libro y me topo con la desesperante página en blanco, mejor ver algo clásico: Pulp Fiction... ¡Puta madre! ¡Qué temblor! ¡Odio los temblores! Hoy no podré dormir...
Jueves Santo. Casa vacía, excepto por mí, tareas domésticas casi terminadas. Descubrimientos de la semana: las series con asesinatos sangrientos me tranquilizan, descubrir que tus pensamientos alguna vez se le han cruzado por la cabeza a un asesino en serie puede ser reconfortante, al menos sabes que no eres el único con ciertas ideas... también las tuvo el guionista; el profesor Vadime Eliseef tiene una perspectiva muy interesante sobre la filosofía del arte chino, libro finalizado ¿Qué sigue en la cola? No voy a obsesionarme con descifrar a mi nuevo personaje todavía, le daré vuelta a la idea para nueva poesía mientras tanto y dejaré que algo suceda. Hoy llegué hasta El Amor después del amor, ese fué el primer disco de Fito que escuché, el cassette me lo regaló un pasante de Matemáticas, que además me contó que en Asturias jamás había visto llover como en El Salvador, si las cintas se hubieran podido rayar de tanto escucharse, seguramente le habría pasado a esa pobre cinta, eso fué amor a primera vista, digo, lo de la música de Fito y yo... de ocho discos escuchados puedo cantar todas las canciones ¿Eso debería inquietarme? No pude vencer mi ermitañismo este día, así que este año no sale mi tradicional tour fotográfico de penitentes y alfombras, en su lugar me tomo toda la tarde y parte de la noche para una de las tradiciones favoritas de la temporada: cocinar... luego de cinco horas, la maravillosa combinación de olores, texturas y sabores, el cortar, pelar y picar, hay ollas de pescado envuelto, torrejas y dulces de mango y jocote... me siguen pareciendo maravillosas estas vacaciones con mínimo contacto humano, aunque sigo sin poder domir, pensando en los temblores y en el atasco de mi nuevo libro.
Viernes de Dolores. Escucho la procesión a lo lejos, desde mi cama. La Gata Negra tiene este día la misma cantidad de hueva que yo... Hasta el momento el guionista de mi nueva serie favorita me gusta, comienzo a encontrar sus patrones, la estructura del personaje principal tiene un par de incoherencias, pero los seres humanos somos incoherentes así que está bien o quizás debo revisar mi primer diagnóstico de su sicopatología. Me entero que García Márquez falleció ayer, en Jueves Santo, como Úrsula Iguarán, a la mejor es que salió a tender algunas sábanas y las mariposas amarillas, confundidas por aquel blancor, tomaron las orillas de las sábanas y lo elevaron en el azul hasta perderse de vista. So pena de fallecer lapidada por ciberfanáticos desbocados, García Márquez nunca tuvo lugar especial entre los Santos de mi Devoción, pero me regaló muchas horas entretenidas en Macondo. Abandono la cueva del ermitaño y nos vamos con los chicos a Los Planes, quien haya inventado la pupusa de ajo realizó una gran contribución a la humanidad. Hoy fué el turno de mi dupla salvavidas: Circo Beat y Abre. Al Lado del Camino, el primer corte de difusión de Abre, es un himno... por un par de años, de los peores, dejé de hablar con Fito, dejé de cantar y dejé de muchas otras cosas, hasta que un día, mientras caminaba hacia la parada del bus, de repente y sin ninguna razón comencé a cantar Lo que el viento nunca se llevó y pude comenzar a buscar el camino a casa; para muchos trabajos de montaje y de escritura, ha sido Circo Beat y Abre lo que ha sonado una y otra vez.
Sábado de Gloria. Cristo descansa en el sepulcro, preparándose para derrotar a la muerte y yo me preparo a hacer una reflexión, como cada Sábado Santo, de lo que quiero con mi aprendizaje en esta estación terrestre, para poder resucitar como se debe el Domingo de Pascuas... todo llega a su fin, hasta mis ermitañas vacaciones, que no me alcanzarán según veo, para escuchar cronológicamente a Fito, aunque me falta el domingo todavía (al menos llego hasta Naturaleza Sangre) ni para acabar con mi nueva serie favorita, en fin que es sábado y hay que volver a La Gaticueva... Entonces... ¿Qué escribir?...
domingo, marzo 09, 2014
Vuelve Santa María
Fin de semana movido: el sábado día de la mujer y el domingo, elecciones. En medio de todo estamos en marzo, mi mes pico de actividad, entre el día del teatro para infancia y juventud y el día de la marioneta, que este año lo celebraremos estrenando una obra de nuestro querido Alejandro Finzi, más visita y taller del autor que se dará el tour desde argentina solo para vernos (¡lujazo!), el día de la poesía y mil actividades más, apenas me tomo un respiro para hacer un post tardío, ante la emoción de re iniciar mis presentaciones del libro Santa María de la Espera.
Será que uno se encariña, pero la verdad es que esta obrita ha sido muy especial para mí, desde la forma en que se gestó hasta los diferentes públicos que tocó y cómo el universo se confabuló para que pudiera ser publicada. Ahora re inicio las presentaciones del libro en un lugar que son de esos queridos para el corazón, en la Casa del Escritor, que ha sido testigo de talleres, conversas, cuentos y atascos de escritor. Espero que Salarrué le de el visto bueno al asunto y esta nueva gira de presentaciones resulte bien. ¿Me acompañan?
Será que uno se encariña, pero la verdad es que esta obrita ha sido muy especial para mí, desde la forma en que se gestó hasta los diferentes públicos que tocó y cómo el universo se confabuló para que pudiera ser publicada. Ahora re inicio las presentaciones del libro en un lugar que son de esos queridos para el corazón, en la Casa del Escritor, que ha sido testigo de talleres, conversas, cuentos y atascos de escritor. Espero que Salarrué le de el visto bueno al asunto y esta nueva gira de presentaciones resulte bien. ¿Me acompañan?
sábado, marzo 01, 2014
Para contar cuentos
Cada vez que pasa una de esas cosas que suelen suceder en mi presencia, tengo a dos o tres amigos cercanos diciéndome: "eso, eso lo tenés que poner en La Gaticueva, tenés material" y si, pienso yo, vivir en este planeta al sur de El Salvador del Mundo es un deporte extremo que a uno podría volverlo cronista muy fácilmente, me imagino que de ahí la abundancia de publicaciones electrónicas con noticias sobre la realidad salvadoreña, que al Gabo le daría gusto de ver cuánto realismo mágico sale de este Macondo.
Pero no es tan fácil como parece, solo por aquello de que la realidad supera siempre a la ficción y es como con el teatro: ¿Quién quiere ir al teatro cuando tienes show cómico gratis todos los días, cortesía de los políticos nacionales?
En fin, paro las quejas sobre la política nacional y mejor les comparto algo más de 365, que hace rato que no les cuento cuentos.
Pero no es tan fácil como parece, solo por aquello de que la realidad supera siempre a la ficción y es como con el teatro: ¿Quién quiere ir al teatro cuando tienes show cómico gratis todos los días, cortesía de los políticos nacionales?
En fin, paro las quejas sobre la política nacional y mejor les comparto algo más de 365, que hace rato que no les cuento cuentos.
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